Jose y yo, aparcamos, temprano como es nuestra costumbre y la de todos los montañeros, en la Barranca: creo que ya lo he escrito más veces... Carretera de Colmenar Kilómetro cincuenta y siete doscientos, sale a la derecha desde Madrid - a la izquierdas si se accede desde Villalba - (pero tanta explicación me pierde y me acogota; y miro el mapa; y me aseguro; y digo, es cierto; y guardo el mapa; y recuerdo).
¡La Barranca es tan hermosa fuera de los mapas! Aquí estamos, pues, con la mochila calzada y la mirada paseando de las altas cumbres a las gotas del agua. En la Fuente de Mingo, Munia y Pipa apenas dan un lametón, no tienen sed, aún está comenzando la jornada. Salimos de la casi-carretera para continuar el muy marcado sendero que sube hacia las cumbres atajando curvas. Nieve a nieve, vista a vista, gozo a gozo, llegamos hasta el mirador de Las Canchas después de hora y media de silenciosos comentarios mantenidos entre los dos montañeros.
Desde el mirador, comenzamos, montaña arriba, a recorrer la Cuerda de las Cabrillas. No es difícil... Casi todas las cosas de la vida dependen de las decisiones que tomamos y el empeño en conseguir unos objetivos. Casi siempre llegamos hasta donde ponemos nuestro esfuerzo, en la vida y en la montaña.
Javier Agra.
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