martes, 23 de febrero de 2021

MONTE DE SAN BENITO I


 

Sabed que he leído más veces que se llama Cerro que Pico o Monte. De modo que, tal vez, cualquier apelativo le cuadre. A mí, cerro se me queda pequeño, pues el vértice geodésico está a mil seiscientos veintiséis metros. Supera a las Machotas en casi doscientos metros y también al Pico Almenara en poco menos de cuatrocientos metros.

 

Durante la subida tendré tiempo de recordar los setenta y tres capítulos de la regla monacal de San Benito, aunque tal vez me quede con sus dos fórmulas exquisitas para el bien vivir: Ora et Labora que aprendí desde mi infancia y que gusto intentar en toda mi existencia.

 


Caminamos por un amplio camino entre prados y agua musical.

 

Termina el pueblo de Zarzalejo, antes de salir en dirección al Puerto de la Cruz Verde, en una explanada; aparcamos el coche y comenzamos a caminar por la carretera… Una variante más exigente, también muy hermosa, es subir la Machota Alta y dirigirse después hacia el puerto de la Cruz Verde. Otra variante, muy gustosa, es la ascensión desde el pueblo de la Paradilla…

 

Quedamos, como dicho tengo, caminando por la carretera. A nuestra izquierda un precioso valle con su arroyo musical, su verdor iluminado, la vegetación de pinos, la delicia matinal, carretera adelante encontraríamos el teatro de lo que fue la Mina, nos desviamos unas revueltas antes. Da una curva cerrada la carreta hacia su izquierda, en ese recodo continúa de frente un camino amplio, camino de San Lorenzo parece que se llama, donde acaso pudimos haber aparcado el coche.

 


Seguramente este amplio otero tendrá algún nombre. Ha quedado atrás Zarzalejo, caminamos hacia el Puerto de la Cruz Verde.

 

Ya estamos adentrados en este camino por el medio del valle que antes quedaba a nuestra izquierda. Pinos y prados conversan a ambos lados. Arriba, a nuestra derecha, la Machota Alta donde estuve hace muy pocos días con su emblemática Peña del Fraile y otras formaciones rocosas de tierna curiosidad. Van quedando atrás Los Laderones, Las Majadillas…

 

Cruzamos sin dificultad la portillera de una alambrada y nos adentramos en un amplísimo otero de interminables vistas hacia el Escorial y el Guadarrama, hacia la Cruz Verde y el San Benito. Por aquí entronca el sendero que baja desde la Machota Alta. Los montañeros continúan camino entre el canto monótono del invisible carbonero garrapinos. La marcha es sosegada y agradable entre el cálido sol de la mañana. En el lugar más elevado se levanta un puesto de vigilancia para discernir si se produce algún fuego o alguna otra irregularidad en la amplia zona que desde aquí se divisa.

 


Fuera de cámara queda la torre de vigilancia. Ante nosotros está el Puerto de la Cruz Verde y el San Benito al que continuaremos.

 

La bajada hasta el Puerto de la Cruz Verde es serena y apacible entre algunas vacas que, acostumbradas a caminantes, ni siquiera nos toman por intrusos y continúan con su placentero arte de almacenar hierba en las cuatro cavidades de su único estómago: rumen, retículo, omaso y abomaso. Y es que eso de ser rumiante no es tarea baladí pues su alimentación lleva todo un proceso de transformación. Salimos de la alambrada por una portezuela y nos acercamos hasta el Puerto.

 

Este texto tendrá una segunda parte, en breve espero…

 

Javier Agra

 

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