sábado, 16 de octubre de 2021

MOVEROS: FUENTES


Aliste es una comarca de Zamora siempre sugerente y misteriosa las más de las veces. He comentado sobre La Raya, Los Arribes… hoy me detengo en Moveros, pequeña localidad –del tamaño de una inmensa cantidad de los pueblos de Castilla y León– fronteriza con Portugal, de renombrada cerámica popular, gente afable, concejos y hacenderas vecinales, tranquila y sosegada población al fin por la que se puede discurrir con serenidad de espíritu y de corazón.


Roquedos y vida vegetal ensamblados con algarabía de pájaros acompañan el latir del caminante en este paseo por algunas Fuentes de Moveros.

Como cada mañana, salí a pasear acompañado de los dos perros del Bar por el Camino de las Fuentes. En el mismo pueblo han embellecido algunas de las que antaño surtían de agua a las casas. Salgo por las callejas más alejadas de la carretera por hacer llevadero el camino y no interferir el libre deambular de los coches y los perros, dejaré sin comentar la Fuente Grande y la Fontanina; continuamos por el camino de Brandilanes, flanqueado de prados antiguos, de numerosos fresnos, innumerables robles, algún salguero, roquedos asombrosos por su morfología más que por su tamaño…

Llegado a los Carrascos nos desviamos por una placentera senda que baja hasta “la ribera” entre urces, carrascos, escobas y multitud de arbustos donde los gorriones y las lavanderas bailan juegos de costura y escondite. Así llegamos a diferentes majadas en ruinas, hasta el Molino Viejo que fue el último en ser utilizado. ¿Dónde estará la llave que permita entrar a contemplar sus antiguos recuerdos?


Fuente de Pocogobierno.

Aquí comienzan Las Fuentes que las personas del pueblo recuperaron en una hacendera hace un par de años. La Fuente del Pocogobierno aparece apenas cruzamos la ribera; cuentan que algún trasgo juguetón entretenía su solitario ocio cambiando de posición las piedras y el cauce del agua que colocaban los habitantes del pueblo. Así tenían que reconstruirla constantemente, de ahí le viene el nombre.


Fuente primera de Vivalón. ¿Chocolate esperas a que mane agua o continuamos?

Continuamos adelante, los dos perros solazando su olfato y su carrera entre peñascos, el paseante acompasando las pisadas al ritmo del corazón y del ensueño, hasta llegar a la primera de las dos fuentes del Vivalón entre antiquísimas paredes de piedra, trabajadas como cerca de huertas hace al menos trescientos años, cuando los sembrados de cereal eran abundantes por estos pueblos.


Segunda Fuente de Vivalón. Blanquito y Chocolate recorren el espacio entre la vegetación y los recuerdos.

Más arriba, entre senderos ocultos por tupidos robledales, limpiaron hace un año la antigua fuente segunda del Vivalón que tuvo pecina para retener el agua y que pudieran beber las vacas y los animales que por allí habitan en salvaje naturaleza y vida libre. ¿Tendrá este nombre algo que ver con la viveza natural que aquí florece? ¿Con la variedad de los vivos colores que aquí se contemplan? ¿Con la alegre algarabía de diversos pájaros que alegran el corazón y elevan el alma?


Los Caños de la Jara están llenos de luz presente y recuerdos de antaño.

En estos pensamientos caminamos los dos perros y yo hasta llegar a Los Caños de la Jara. Hoy solamente encontramos aquellos surcos marcados por el agua en la dureza de la roca a lo largo de los siglos, hoy me siento para conversar con el brillo de la piedra sobre la que está escrito el recuerdo de siglos y de gentes. Cerca de estas amplias llambrias o láganas nacieron las primeras jaras que hoy se extienden por todo el monte de Moveros y son escondite y manantial de la abundancia de setas que dan vida al otoño de este pueblo.


Fuente de la Hormiga.

Un poco más allá se esconde en un recodo del camino entre cercas de piedra y verdes prados, la fuente de La Hormiga. Su nombre recuerda antaños tiempos cuando su constante y liviano manantial regaba tenazmente las huertas pendiente abajo. Hoy tampoco esta fuente tiene agua, pero su nombre permanece como homenaje al trabajo silencioso de las gentes, del agua, del viento, de la naturaleza, de la vida…


Majada Chana entre el ensueño y las vidas del pasado.

Majada Chana es la última fuente de este recorrido de ensueño y vidas pasadas. Hoy de la majada solamente permanece lo que fue prado comunal lleno de vacas y de ovejas hace décadas, hoy batido por una suave brisa en este mar de hierbas altas rodeado de jaras, de robles de escondida vida transformada.

Llego con los perros a la laguna de Llamojeijo para que beban y se refresquen en un baño calmado antes de regresar a Moveros, pueblo de Aliste en Zamora.

Javier Agra.

 

   

 

 

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