lunes, 8 de enero de 2024

PICO HUMIÓN (I) FRÍAS


Madrugada en Madrid camino del Pico Humión, de las diferentes subidas nosotros comenzaremos en Cubillas, pero antes pasaremos por Frías ciudad de la que hemos visto y oído notables hermosuras. Los últimos kilómetros en el coche exigen especial atención pues la carretera se estrecha y, con frecuencia, tiene profusión de curvas y cambios de rasante. 

El paisaje es un adelanto en belleza de lo que esperamos encontrar en nuestra ruta al Pico Humión. Pero aún antes de Frías hacemos una parada al acercarnos al pueblo de Tobera, en el entorno del río Molinar queremos admirar algunas construcciones y remansos de la naturaleza que despiertan nuestro interés y que son capaces de serenar los ánimos más desaforados. 


En Tobera, a orillas del río Molinar se encuentra la ermita románica de Nuestra Señora de la Hoz.

Cruzamos el puente medieval de piedra sobre el citado río, ascendemos la empinada y breve cuesta suavizada en numerosos escalones hasta la ermita de Nuestra Señora de la Hoz de arquitectura románica, entre columnas y arcos de antigua piedra que brilla protegida por los roquedos cercanos de los que cuelga una abundosa naturaleza verde; la ermita es una prolongación de piedra y vida que proyecta la luz del sol y de la esperanza sobre los visitantes y sobre la tierra entera. 


Puente medieval sobre el río Molinar.

Las cercanías del río Moliner son un atractivo muy interesante de nuestra excursión con el disfrute añadido de quejigos y naturaleza vivaz. El tiempo se detiene en estos paisajes y nuestro corazón se funde con los latidos de siglos y de vida del presente y de todos los tiempos. El corazón es una prolongación de las vidas del pasado, de os deseos de libertad y de paz para todos los tiempos. 

El Cerro de la Muela es un altozano. Allí, entre empedradas calles, se levanta desde hace siglos la ciudad de Frías que domina un espacio amplio de tierras de cultivo entre suaves montículos sobre el valle de Tobalina. Es Frías la ciudad más pequeña de España, tiene dos lugares culminantes a visitar y entre ellos empedradas calles, cuestas de ensueño, casas con apariencia mágica, antiguas paredes con silencios de siglos impresos en la piedra de sus muros. 


Antiguo Patio de armas del castillo de los Velasco.

En un extremo, el castillo de los Velasco defendido casi todo él por fuertes cortadas caídas a plomo entre antiguos barrancos hoy con edificios y por un breve foso con puente levadizo por el que aún hoy entramos los visitantes con menos estruendo que aquellos antiguos caballeros y palafreneros. Pasamos a su interior, caballeros sin lanza ni adarga, con rostro admirado y descansado caminar. 


Más allá de las almenas del castillo, el Humión nos llama.

Más allá de las almenas contemplamos el Ebro y el imponente Humión que no son guerreros enemigos sino apetecibles compañeros de presente y de siglos antiguos. Aquí seguirán serenamente silenciosos cuando mis pisadas se hayan borrado y el recuerdo de mi espíritu esté flotando en estas aguas y en aquellas cumbres en los futuros siglos. 


Interior del templo de San Vicente mártir.

El otro lugar es la iglesia de San Vicente protectora de la ciudad al otro extremo del castillo cerrando la muralla sobre otro cortado rocoso. Antiguo edificio románico, hoy muestra una mezcla de estilos construidos en diferentes épocas. En su interior veo pasar el tiempo de las personas entre siglos de emociones y amores, entre siglos de peleas y de pactos, entre siglos de esperanzas y de ilusiones. 

El templo tiene, a mi parecer, cuatro apartados identificados por sus retablos: el de San Vicente que es el retablo mayor; el del Cristo de las Tentaciones; retablo de Nuestra Señora de la Soledad; capilla de la Visitación con su retablo y las pinturas realizadas por el maestro Juan de Borgoña. 


Casas colgadas, como una ingravidez mágica.

Entre sus calles, paseamos hasta las casas colgadas cuando el sol del mediodía invita a sentarse a yantar una buena ración de legumbres y carnes castellanas, llegará en su momento; antes queremos continuar nuestro paseo por sus calles y sus antiguas puertas del Postigo y de Medina; nos detenemos un tiempo ante la imponente vista de las casas colgadas allá arriba casi apuntando al cielo y debajo de nosotros tendiendo hacia el río el barrio de la judería. 


Puente medieval sobre el río Ebro.

Nos acercamos al Puente Medieval sobre el Ebro con su calzada romana y su torre defensiva antaño con puerta para cerrar y cobrar el pontazgo. Paseamos entre las saeteras y las antiguas almenas de defensa, contemplamos el ingenio de los tajamares para cortar el agua del Ebro sin hacer resistencia a su estructura pétrea. 

Una última vista a Frías, antiguamente con el nombre de Fridas y salimos hacia Cubillas de la Sierra desde donde mañana intentaremos subir al Pico Humión. 

Javier Agra

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