En la Canal de la Esfinge, ese mismo nombre recibe la roca majestuosa del fondo a la derecha de la fotografía.
La Pedriza siempre resulta un exultante espacio de silencio y aventura; por más veces que se visite este laberinto pétreo, el montañero encuentra en cada ocasión un sendero nuevo, una roca en la que no había reparado, un nido escondido, un zorro que parece domesticado y nos sigue en busca de comida, un águila en majestad de vuelo…
Hemos estado por el Collado de la Ventana, Los Llanos del Peluca, Cuatro Caminos en Los Llanitos, Prado Poyos, Comedor Termes con su Ventanillo, Canal de Los Hermanitos… Desde el Collado de la Ventana por el Collado de la U entramos al Canal de la Esfinge con la Aguja del Sultán, Arroyo de la Ventana donde desemboca en cascada el Arroyo Poyos, puente de madera sobre el Manzanares en Canto Cochino…
La Canal de la Esfinge es deliciosamente emocionante por su naturaleza, sus vistas, la aventura de encontrar las mejores piedras donde pisar, reconocer las diferentes especies de pequeña vegetación que parecen recorrer arriba y abajo en movimiento infinito la naturaleza que vibra entre el silencio y los violines, que exulta de gozo con el corazón de los montañeros…
Recuerdo, siendo niño, los trabajos que daban los terrenos pedregosos donde el arado no conseguía trazar surcos y las vacas en su yugo daban traspiés mientras buscaban la imposible dirección recta para arañar la tierra donde sembrar más tarde el trigo. Eran terrenos agrestes y difíciles. Hoy bajo en silencio por estos pedregosos y agrestes terrenos la Pedriza que producen sosiego y paz, libertad y sonrisas…
Javier Agra.
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