lunes, 19 de enero de 2026

ESTAMPAS: LA CARA


 

Suena la suite “Bergamasque” de Debussy mientras aire quiere apedrear el rostro de los montañeros. La cara es quien recibe esta primera impresión de la mañana cuando estamos caminando por estos escondidos y vibrantes senderos de la Pedriza de Madrid. El Preludio de la suite suena entre contrastes de ritmo y fortaleza, igual que estos senderos que nos llevan por el Hueco de Coberteros antes de llegar al Collado de La Dehesilla entre el misterio del Minueto musical, el rápido y controlado vuelo del zorzal mimetizado con el color de las piedras y el sosegado y majestuoso planeo de algún águila que por aquí tiene su morada.

 

Nos servimos de la Senda Maeso unos cuantos metros antes de apartarnos para llegar hasta Las Cuatro Damas y La Cara en esta colección pétrea de siglos donde la lentitud está impresa la entraña misma de su respiración imperceptible. Los montañeros nos sentamos ante alguna de estas formaciones de roca y meditamos… Nuestro limitado tiempo es una pequeña construcción de la inabarcable historia de la humidad, de la difícil explicación de la cuerda del tiempo, somos un punto diminuto en este pensamiento eterno del que ahora formamos parte para hacer caminos de libertad y fraternidad.

 


La Cara es un rostro de la naturaleza entera que mira, desde todos los siglos, hacia el futuro que vamos construyendo en cada presente. Aquí estoy, en el lugar de la Pedriza conocido como Las Cuatro Damas y La Cara, pues tal parece la roca que resalta a la derecha de la fotografía.

 

Desde la Cara, las pendientes de la Pedriza como las de la vida de las personas son con frecuencia llanuras pedregosas de suave caminar, otras veces son pendientes duras entre las discordias y la maleza que encontramos los humanos en nuestro diario trato, son pendientes de acogida o pendientes de rechazo, son pendientes de maldad o de abrazo…

 

Otro sendero ha salido hacia el Yelmo, es más concurrido pero hoy nos escondemos en esta vorágine de piedra y silencio, de soledad y misterio. Volveremos después por Las Peñas Sordas y El Jaralón, seguros  de que cada vez que nos adentramos en La Pedriza encontramos misterio, sosiego, búsqueda, novedad…

 

Javier Agra.

 

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